Gabriela Trejo
Ya vienen a lo lejos.
Por el llano de piedras
cabalgan pasos de agua.
Vendrán aquí, al techo
de esta vieja casa.
Y tímidos se entregarán.
Caerán finos en madejas
de oro negro desvelado,
tan metal entre las brasas,
sin auxilio alguno, sólo amor.
E inevitable seré presa de
su inocencia y osadía. Y así
se irá borrando de mí,
¡oh helado terror!,
lo que de mí queda de vida.
Cautivo de la edad y del tiempo,
descansaré a pie de los volcanes,
en las lunas donde sé que ella se mira,
juega y me mira, me mira y se ríe.
E inevitable me daré por vencido.






