domingo, 25 de mayo de 2008

Y CUÁNTAS VECES


Y cuántas veces los vimos en el parque
desnudos los pies en la hojarasca,
aquel tiempo de lejos, ahora de cerca
a nuestros ojos, tronos colocados de amor.

Y cuántas aprehendimos de las manos el bien,
la manera de entrelazarlas adecuadamente
entre tantos y tan opuestos movimientos,
falanges adoloridas de tus ojos de lienzo.

Y ahora nosotros, pies de escultura hojarasca,
quejumbrosa impronta de aires movedizos,
que supimos de aquel hermoso dolor feliz
en otros rostros, ahora, nosotros, digo, amamos.

Ilustración de Joan Miró, Retrato IV

jueves, 15 de mayo de 2008

ECOLOGÍA


                                                                                            Gabriela Trejo


Aquello que duerme en mí
es fruto de todas las cosas;

lo que mis ojos ven,
lo que mis manos tocan,
son recompensa sembrada por otras manos,
por otros ojos que a su vez duermen en sí;

duermo en el universo,
presente y eternidad al tiempo,
con el aire que respiro,
el árbol que acaricio,
las buenas gentes que están conmigo.

Soy acción y entrega,
mundo que acontece y no huye.

¡Fluyo río de las cosas!



miércoles, 7 de mayo de 2008

TOCO CERCANO


                                                                                            Gabriela Trejo

Conforme a tu propio universo,
bajo los espectros de las estrellas,
toco cercano la parte de tu vasto
continente, como arena de tiempo
que dulce se entrega al mar.

Camino por el sendero de piedras
que es rastro de cometa, ingravidad
cero, y en los mares lunas agujeros
de tus ojos recojo el dulce fruto,
el silencio de las estrellas que se mueren.

Despiertos los ojos de líquida materia
descubro a Ella, la arropo y la cuido
del viento airado, de la lluvia de asteroides;
Ella que me mira como amor y universo
alcanzado resplandece como cuerpo caliente.


jueves, 1 de mayo de 2008

VIAJAMOS


                                                                                          Gabriela Trejo


Viajamos tiempo a través
en alfombras solitarias,
con los pies desnudos
y vestidos con el viento puesto.

Viajamos con la lámpara de Aladino,
agua de vivir de mares y océanos,
trasiego de tu pecho caliente.

Viajamos sin plano en el bolsillo,
sólo nuestros sueños callejeros,
los hilos de encanto fino.

Viajamos como jinetes
que aman la tierra y el cielo,
las tormentas y los mares.

Viajamos,
ya tus ojos entran en mí
y asemejo amor.