martes, 29 de abril de 2008

CORRIENTES DE AGUA

                                                                                        Gabriela Trejo



Corrientes de agua que movéis el mundo,
llevaos las amargas flores de esta tierra yerma,
y haced creced los bellos vientos ya impacientes.

Estrellas que sostenéis este mundo sinvivir
de despeinados amores y dulces libertades,
acompañadme vestido de corsario entre juncos,

y hacedme historia peligrosa de un bello sentimiento,
sinceridad incomprendida en primera persona,
muerte que nace, imprevisible oxigeno que respiro.

Corrientes de agua que sois hacedoras de firmamentos
dadme de beber y calmad esta tierra sin pena,
el cielo que piso, los temblorosos helechos que tocan mis manos.



lunes, 21 de abril de 2008

PRESO DE AQUEL...




Preso de aquel timón roído de ratón,
de cicatrices mal curadas,
sopló las velas del navío...
y no tenía puerto alguno al que llegar.

Se guiaba con las estrellas del cielo,
a ellas preguntaba, y de ellas escuchaba:
loco marinero eres,
que soplas contra el viento.

Y así ofrecía sus ojos al oleaje infinito,
tan frías sabanas que arropan
y enmudecen los sentidos.

Timonel a la deriva por islas sin luz,
duermes en pensiones de amor de gato,
y no avistas tierra ni pájaro alguno
ni escuchas murmullo de una voz.

Sólo queda a tus ojos el ancho mar.


Fotografía de Giedrius Varnas

lunes, 14 de abril de 2008

NO PODRÉ...

                                                                                              Gabriela Trejo

No podré dormir en el mundo de la vida
ni en el mundo de la muerte,
porque quiero estar despierto,
ser ojos de todas las cosas,
ser dolor de pecho punzante.

No querré entregarme al sueño
ni ser estrella apagada de un cielo,
sólo palma y ríos de mi mano,
humedad en la pared blanca del cuarto
estiradas las lágrimas, recogidas las semillas.

Ser materia y forma,
viento que arrastra las cenizas.

martes, 8 de abril de 2008

ALGUNA VEZ


                                                                                           Gabriela Trejo

Alguna vez he de saber vivir en ti,
alojarme entre los elementos,
saber contar las palabras,
esconderlas entre tu cuerpo.

Alguna vez aprenderé a crecer
sin ser andamio ni escalera,
querré soñar y respirar,
ser oxigeno de tu vida.

Y también alguna vez,
sin rubor ni timidez alguna,
te veré con los ojos claros,
y me tomarás como soy.

Y así nuestros ojos
hilarán miradas, y
serán en nosotros fuerza
alguna vez, sí, de amor.

jueves, 3 de abril de 2008

ESTRELLAS Y FIRMAMENTOS


                                                                                            Gabriela Trejo


Se amaban más allá de las estrellas,
cerca de la constelación de Sakamoto
donde se creía el fin del Lago de Cielo.

Era preciso amarse así,
entre cometas llevados por los vientos de Orión,
y las nubes de hilos de mirada en años y ojos luz.

Sabían del fuego en los cuerpos celestes,
donde los sentidos de los viajeros se pierden y
el Tiempo desde el exilio mira la luna clara.

Olvidaban la muerte prematura de las estrellas,
el dolor de los pechos calientes,
las amenazas del Emperador Azul que prohibía su amor.

Reían, y amaban, y la galaxia se perdía
en la frágil arquitectura de los agujeros negros,
donde los sentidos del viajero, sabed, se pierden.