lunes, 31 de diciembre de 2007

ENTRETANTO


Entretanto la luz cae en tus ojos,
el viento enardecido azota tormentas,
y yo, ligero estandarte, ondeo ya vencido
ya muerto en la verde hierba de un prado.

Miro las flores que allí están,
las desnudo con los dedos, y ellas,
temblorosas, visten mi cuerpo y
en vano curan las profundas heridas.

Viene la alondra y susurra:
no, no hay cura para el amor.
La miro fugitiva y dorada ya
en el cielo que viene; y duermo.

Ilustración de Eva Gonzalo

martes, 25 de diciembre de 2007

VÍAS MUERTAS


Está mi cuerpo desnudo,
y sobre él, sin sollozo alguno,
todavía queda algo de aquello
que ya marchó.

Cuando él amaba
era humeante tren.
Era vertical, y ligero
estandarte.

Sus ojos fugitivos
fueron caminantes de vías muertas,
y cuando amaba
las resucitaba en estaciones de paso.

Ved su ojos de amor perdido
sobre este cuerpo desnudo.
Una vez la luz le dio vida
brutal y quebrantable.

Ahora se prepara,
el largo viaje aguarda,
como sombra nupcial
que por la mano lo agarra.

Fotografía de Jesse L. Young

miércoles, 19 de diciembre de 2007

LOS RESTOS DEL DÍA


La luz tibia de esta tarde
apenas da alivio a este cuerpo mío,
ahora que sobre la mesa
quedan los restos del día.

Las notas a lápiz que leer,
los filmes piratas de regalo,
aquello que me impulsa a ser
letra garabato en el río de las gentes.

Palabra que es desconcierto,
de nube blanca en la noche y
de hielo en la mañana, apenas
un amor, un cuídate tú también.

Apenas queda una oración,
un arroz blanco que comer,
una vieja escalera sin peldaños
para crecer más deprisa en ti.

Los restos del día sobre la mesa,
lo que queda de mí ya no es mío,
como tampoco estos versos sin alivio
en la tibia luz de esta tarde.

Ilustración de Ana González

jueves, 13 de diciembre de 2007

EL JUEGO DE MIRARNOS



Despertaba y al cabo dormía en sus brazos
bajo un cielo de selva negra.
No nos importaba ese invento del tiempo
y sí las cosas más elementales:
las líneas de la mano, las yemas de nuestros ojos.

Era el juego de mirarnos,
de decir solamente deja que te mire mi amor y
de saber de nuestras manos espejos a través del mundo,
de los fondos de los mares y de las arenas movedizas.
Ésa, sabed, era nuestra distracción en este mundo.

Pero crecimos en el camino.
Así que como suele pasar perdimos la ingenuidad,
y ya se sabe lo qué pasa cuando uno se hace mayor,
nada es ligero y se quisiera ser pompa de jabón,
fruto de un soplido de boca en boca, cerca del cielo.

Bajo aquel cielo selva negra nos amamos,
supimos de nuevos mundos muy diferentes a éste,
de vientos fotografiados en papel invisible junto a
ríos de tinta que siempre iban a dar en el morir
que eran nuestros ojos océanos.

Fotografía de Paul Politis

martes, 11 de diciembre de 2007

HOY



Hoy como ayer y tal vez mañana
despierto en un mundo sin puerto ni destino,
cobijado en la calma de este mar nórdico,
y sólo sé que hace viento tramontana en la calle.

Me veo frente al espejo,
¿quién soy?

Algunos se figuran que a estas horas no son personas,
que necesitan una ducha, un buen café que los despierte.
Y serán lo que hacen todos los días:
voces, gestos, sonrisas, recelos, fugitivos pensamientos.

Seré también uno más,
bon dia, un café amb llet i un croissant,
y ella, cuerpo de pan, volverá a sonreír
mientras el viento del norte golpea mis sentidos.

martes, 4 de diciembre de 2007

SUERTE


¡Respira hombre olvidado de la suerte!
¡Huye de la mera casualidad!
¡No te rindas ante la esperanza tardía!

Tus pasos, huellas de arena, tiempo doblado,
son ondas de navegante amor,
no tumbas en el olvido de fugitiva luz.

Sé, hombre olvidado de la suerte,
cama, diván, féretro de la amada,
viento eléctrico de jardín y tormentas.
Sé tú y todos los hombres en ti.

¡Vístete, vamos, de sobresalto!
¡Desangra tus manos en mis versos!
Sé la mirada en las caderas, oh amor,
oh vida, respira hombre olvidado.

Respira.
Suerte de amor, suerte de vida,
suerte de engaño, suerte de muerte,
amor entregado a tus huellas de paso.

Fotografía de Surfer Rosa