
Cuando de nieve sea la montaña
y sople el helado viento en la llanura,
y las nubes no corran sino vuelen,
será mi cuerpo ya globo escapado
de las manos de aquel niño que un día fui.
Cuando esto ocurra será mi equipaje camisa de hojas
de un otoño cualquiera a la moda, pasarela de jardines,
y mis pasos mirarán las cruces en el suelo,
seré armario cerrado, percha encorvada
ya ligera, alegre de una carga que ya no existe.
Seré, y no dejaré nada.
Nadie preguntará por mí ni se me echará en falta
cuando todo esto ocurra y a mi espalda,
mojada ahora de agua de río,
un radiador anónimo le dé cobijo y calor.
Fotografía de Bartek Mika




