sábado, 27 de octubre de 2007

EL ÁRBOL MÁS ALLÁ DEL CAMINO


Sus ojos vieron aquel árbol más allá del camino
y enseguida la bella oscuridad dio por acunar el día.
Soñaba entonces el hombre que bailaban los luceros,
que era fuente de amor y que de su agua él bebía.

Pensaba que era murmullo de río y saludaba a las criaturas
y a las fieras que en la verde pradera pacían; dichoso era.
Agua de paso, soñaba que él crecía y que sus ojos líquidos
ya eran claros y que veía más allá del camino

aquel árbol que era sentimiento de amor;
ahora que vestía ropa planchada de amable frialdad
y calzaba zapatos de paso lento. Seco caminar
en este silencio arropado, ya madrugada de sueño.

Fotografía de Giedrius Varnas

domingo, 21 de octubre de 2007

HUESO Nº 118


Como alma de fotografía desenfocada
los ojos del hombre, ya rojo vapor,
despiertan al sentimiento dormido.

Ve a la niña que a ciegas busca a su madre,
lejos del olvido presente,
la madre que ya no está y que no mira.

Traje de ceniza,
el hombre mira sus propios huesos,
cree en la resurrección.

Alma es sin conciencia,
engañado en su propia felicidad
me mira y en sus ojos no significo nada.

Nada,
ni siquiera fuego, ni humo, ni nube
que sopla el viento, lejos de aquí.

Fotografía "La otra cara de Auschwitz"

martes, 16 de octubre de 2007

CUERPOS DE AMOR Y VIDA


Cierran los ojos las estrellas,
echan el cierre las persianas del amor,
en ellas alguien escribió:
"nada queda en vida de aquellos árboles
que un día nos vieron nacer y morir"

Cierran mis manos aquellas manos
de sombras olvidadas, hábito nuestro
de una vida fingida que nunca despertaba
y siempre soñaba, jóvenes amantes, amor
de acantilado bañado en torrentes de espejo.

Cierran los cielos por traspaso
ya sin nubes en el corazón de las mudanzas,
y al raso duermen nuestros ojos resecos,
ebrios de colirio por gotas de azahar ausente.
Pero ¡ay! nadie nos dijo que...

Cierra el Tiempo todo cuanto comienza.
Ese es su destino escrito o no en los libros
en la tierra que el viento lleva,
en las estrellas, en los desiertos de aromas,
en los cuerpos de amor y vida.

Fotografía de Luc ten Klooster

miércoles, 10 de octubre de 2007

VIDA QUE PASA


Ahora que mi alma es un poema fingido,
y que descalzos los pies saben del frío de este suelo,
ahora que nos miramos en el espejo de igual a igual,
me siento más que nunca vida que pasa.

Vida que pasa, sueño de amor muerto,
pez que resbala, como la suerte perdida
de tu mano en las aguas de los océanos,
en las arenas profundas de peces luminosos.

Más que nunca nos miramos,
nos miramos pero no nos vemos.
La vida que pasa llega, caminan los pies desnudos
y fríos por este otoño ya amarillo pálido.

De igual a igual más que nunca la vida pasa,
hoy ya sueño, ayer durmió soñando,
mañana el viento dirá como siempre hace,
secará la camisa del albedrío, y otra vez seré.

Seré pétalo de flor, estrella de cartón,
planeta o agujero negro, satélite de un dios,
poema fingido, pies descalzo, cristal de espejo,
ojos de tus ojos, mano en tus manos.

Fotografía de Denis Olivier

domingo, 7 de octubre de 2007

NAUFRAGIO


La lluvia de hoy viste de sentimiento fingido
a quien como yo, anclado en pies de barro,
crece en la maleza y es jardinero de la mentira.

No es agua clara es agua de sombra,
agua seca que enturbia el camino, y que
pasa entre todas las aguas cansada también.

Naufrago en ellas delante del espejo,
reconozco en él la fisonomía de un triste fracaso:
la exclusión de una felicidad ya ausente.

Todo cuanto busco es sentimiento fingido
y sufro de verdad y mentira, simpatías de un
paisaje humano en un día como hoy de lluvia.

Fotografía de Luc ten Klooster

martes, 2 de octubre de 2007

AMANTES EN OTOÑO


Nos damos, siendo amantes, al engaño,
disculpándonos por la poca luz en nuestros ojos,
envueltos en palabras acentuadas,
tristes e inútiles golpes de voz.

Nada queda de tus manos, de las mías,
sino aquella entrega, agua de río,
copa de vino, debilidad de nuestro cuerpo
que se toma y bebe.

Duermen los amantes en este otoño,
cuerpos, fragmentos de una cobardía,
ligereza que el viento arranca, mece, ondula,
dejándola al fin sobre otros pasos en la Rambla.

Quién sabe si también engañados o no...

Ilustración de Nicoletta Tomas