
Para quien como yo oye y ve
y se siente feliz atado a los sueños que resbalan
branquias de pez, respirable oxigeno,
mi vida es una red echada al mar.
Porque de allí,
crecido cuerpo de barro,
flota la sombra que llama, y
reverdece la luz que ciega.
Esta percha que estos versos escriben,
imagen líquida de otras imágenes,
es textura de sueño que resbala,
como la mala suerte de un pez.
Ilustración de Ana González







