
Algunas veces somos después de todo caída de sol,
sangre de hielo que atenaza y hechiza en sombra
para no echar la mirada atrás.
Pero sucederá...
En alguna mañana la mirada en la ventana,
perdidos los ojos en blanco, tu espalda mojada de frío,
espejo del cuarto que antes fue agua de tu piel.
Y sucederá, sí,
pasará que mis dedos amortajados apenas te alcanzarán,
llegarán a beber del aire de tu ligero peso.
Así llegará septiembre dado al recuerdo,
a la fotografía de papel que caerá de nuestros ojos,
a las sombras que pisaremos crujientes como
los tambores de Taiko o las bellas muchachas de Veracruz.
Ilustración de José A. González "Más allá"
