lunes, 16 de julio de 2007

DÍA DE VIENTO


Releo los vientos,
y aunque amables,
en ellos soy imperfecto
y puntualmente fracasado.

Siento la espalda doblada,
fugaz peso invisible,
junco que apenas besa la tierra.

Releo los vientos, y siento en ellos
que mis ojos se entregan a su azar,
íntimos en la corriente del río,
y a poco me hacen uno de ellos.

Y así,
entregado a la fortuna que uno espera,
sin saber dónde estar ni qué ser,
ando sin andar ligero de equipaje.


Ilustración de María Burgaz

4 comentarios:

carlota dijo...

Tú no vas, como Machado, "ligero de equipaje, como los hijos de la mar". Demasiados frentes abiertos, que nos dejan la espalda doblada?
Original sillón volador.
Un abrazo

Mallén dijo...

La brisa salada o la sequedad del ventarrón montañero... la sensación de paz y algarabía simultánea que regala llenar los pulmones...
Me has hecho suspirar, en esta encerrada oficina en el centro de mi contaminada ciudad.

Tris dijo...

Te imaginé sentado sobre la roca
alejándote momentáneamente del camino
Y al sentir los vientos...
… sentiste.

Que placer estar sentada en este sillón volador….

Maria Coca dijo...

Como el viento uno nunca sabe hacia dónde se dirige. La letra pequeña de los vientos apenas se distingue, sólo se ve tu caminar haciendo camino al andar, paso a paso, verso a verso.

Besos desde mi orilla.