domingo, 30 de noviembre de 2008

LETRAS EN EL CRISTAL


Son estas huellas de luna,
este desnudo equipaje
de ingravidez permanente,
quienes en el ocaso del día,
ya mudadas las sábanas,
planchadas de algodón las nubes,
tus ojos, la ropa para el domingo,
emborronan de escritura el piso
de la casa, el techo que cobija,
el pan sin azúcar en la despensa.

Todo se escribe y se reescribe,
se traza y se tacha, se ensombrece y
alcanza de luz, desordena el recuerdo
la memoria de esta maquinaria de vida.

Es así que ven mis ojos
la escritura alargada de unos dedos,
artistas marginados en el lienzo de la luna,
fotogramas descuadrados de nuestras
imperfectas vidas.

Fotografía de Marta, Quiet Heart

martes, 25 de noviembre de 2008

EL VIENTO SE LLEVA A MELANCOLÍA


Que de tus dedos sea el arrebato de esta voluntad cobarde,
que así el viento ondee, mida y talle esta sombra de hacha,
que este vestido de goma de borrar enferme y adormezca,

y que los ratones roan las migas de este corazón
y con ellas hagan camino de invierno.

Que siempre quede alguna historia que contar,
una pluma en la despensa para este Lázaro sin honra,
y que de ella se hurte provecho y placer, amor profundo,
el sueño que va a llegar, poemas que nunca escribiré.

Ilustración de Rafael Landea, Tango lindo

domingo, 23 de noviembre de 2008

VIAJE EN METRO (Amanece)


Amanece,
y ya no queda muda,
ni naturaleza ni gozo
del sueño,
solo escuchar como van
en este viaje en tinieblas,
los ojos sepultados en tierra.

¿Adónde irán?
¿Qué amor, luna, los arropará?

Esperan con ansia el tiempo lejano,
la burla de la distancia azotada,
el vestido de árbol para los días de sol,
el polvo del vino, la gloria de nuestro
secreto oficio, la paz hoy negada,
el vivir dulce, la sombra tallada con
propias manos imperfectas.

Se ha de vivir. Sí.
Respirar el rastro de las estrellas,
el llanto de las nubes de lluvia,
el pan y el vino, el arroz de flaca
hambre, todo aquello, Universo,
que tus manos ofrecen.

lunes, 17 de noviembre de 2008

MELANCOLÍA EN OTOÑO


Voluntad,
viento,
tiempo que ondea, mide
y corta el frío, a rayas mis labios.

Borra y rompe,
discordia, enferma y adormece.

Roen los ratones los huesos de este corazón,
tardío camino de invierno.
Quedará alguna historia para contar,
siempre queda pluma en la despensa,
y de ella hurtarán provecho y placer,
voluntad, viento y tiempo que acontece.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Borrando con lápices de colores


Del hombre que nada sé
agradezco el azul del cielo,
la mudanza del corazón tardío,
el trazo de un dibujo sin sombra.

Le honro.

Trazo sombras de colores,
azul naranja, verde gris...
Orquidea sonríe,
juego al escondite.

Gracias.

Blanco,
todo se entrega al mar.